domingo, 17 de junio de 2012



Clásico Nro 131, Estudiantes 3 - Gimnasia 2

El clásico 131, se disputó el 17 de febrero del 2002, y es probablemente de los más recordados por los chicos de mi generación por varios motivos, primero el equipo de Gimnasia había hablado mucho durante la semana, Sava había dicho que tenía preparado un festejo especial para el gol, y Ramacciotti dijo "El domingo les ganamos 2 a 0. Es más, si el domingo no ganamos, que me entierren", así fue que el Ruso Ferrin hizo un pequeño pozo en el medio de la cancha de 1 y 57 al finalizar el partido en alusión a los dichos del DT. En la salida del equipo se levantaba una grúa detrás de la popular de 55 con un banderín colgando. Eran épocas de vacas flojas, ganar el clásico era lo más esperado del semestre, ganar este partido significaba prácticamente salvar el torneo. Es el famoso clásico donde se infló la pij* gigante al compás de la canción "Es para vos, es para vos, tripero p...". Y personalmente por lo que lo recuerdo es porque mi ídolo de la infancia, "el Pepi" Zapata, convertía el 2 a 1 luego de desviar el remate del Tito Pompei.

gracias a juan del mastri por enviarnos este articulo, bastante completo, sobre el pincha, ya saben pero igual se los recuerdo si quieren que publique sus articulos notas recortes fotos o simples mensajes mandenmelos a 11mistica@gmail.com.ar y se los publico para mi no es molestia mientras que sean del gran leon unico campeon y unico equipo de primera que tiene la ciudada de la plata. lobbbbita lo lamento pero esta mas que claro que estas muerta y enterrada en la b, para nunca para nunca mas volver, gracias bruja espero disfrutes del material que envio juan del mastri. saludos.



Estudiantes fue más que la lobbbita.

Este clásico -el 131 del profesionalismo- lo resolvió muy bien Estudiantes a su favor apelando a sus mejores armas. A saber, las jugadas con pelota detenida (ésas que se practican durante la semana) aprovechando la puntería de los lanzadores -generalmente Pompei y Osorio- y la eficacia de los hombres que van a buscar esos pelotazos en el área enemiga, en donde ayer Quatrocchi se transformó en un verdadero héroe al marcar dos de los tres goles de su equipo.
El porqué de esta victoria albirroja hay que buscarlo entonces por el lado de la contundencia de Quatrocchi. De la pegada de Osorio y Pompei. También por el fútbol que desplegó este último y, además, en la actitud que tuvo siempre Estudiantes de ser el protagonista principal del partido.
El equipo de Craviotto, a diferencia del de Ramacciotti, tuvo coherencia futbolística y siempre apareció enchufado, metido en el partido, compenetrado de lo que debía hacer, como que ni lo conmovió el hecho de que Gimnasia pegó primero con el gol de cabeza de Messera, tan seguro estaba de sus cosas.
En suma, siempre Estudiantes, aún con sus claroscuros, que los tuvo, pareció tener todo bien en claro, y al final terminó imponiendo sus mejores atributos, minimizando los esfuerzos de su rival por neutralizarlos, a despecho de que estaba bien avisado de ello.
Gimnasia, que intentó confundir a su rival aplicando un planteo de juego distinto al desarrollado ante Unión, colocando más jugadores de creación que de marca, al final terminó pagando caro esa actitud. Porque al final no tuvo fútbol y dejó evolucionar muy solo en el medio a Pompei, que es lo mismo que suicidarse un poco.
Ni hablar de los problemas que tuvo a la hora de defender cuando llegaban a su área las pelotas por arriba. Casi todas las ganó Quatrocchi, que mandó dos adentro (una de cabeza y la otra con un tiro corto), pero aprovechando siempre distracciones defensivas mens sana. El primer gol se materializó por un increíble desentendimiento entre Sanguinetti y Hernando, que no atinaron a rechazar la pelota que buscaba el palo derecho, y el segundo llegó porque todos se quedaron mirando cómo una pelota quedaba boyando en el área, y entonces el zaguero no tuvo más que empujarla adentro con un tiro corto.
Entonces, Estudiantes dio vuelta el marcador con la receta ya conocida, pero también jugando y teniendo en claro la manera en que debía afrontar un compromiso de tamaña envergadura.
Así, mientras Estudiantes salió a jugar con determinación al clásico, Gimnasia se mostró timorato, cauteloso, tal vez confiando en su poder ofensivo. Si bien arrancó sorprendiendo, luego fue superado en el juego y en el marcador porque comenzó a hacer agua en el medio, a perder en las pelotas divididas y a padecer en cada jugada con pelota detenida.
El segundo gol albirrojo también comenzó a gestarse desde un córner, ahora servido por Osorio que Pompei empaló desde la media luna y que Zapata desvió en su trayectoria para sorprender a Hernando.
La presencia de Choy (reemplazó a un intrascendente Troglio) por izquierda que hizo que Madrid se corriera hacia la derecha, le cambió un poco la cara a Gimnasia. Que creció cuando asomó un poco Messera y entonces ganaron gravitación arriba Enría y Sava. Pero con la expulsión de González (doble amarilla) quedó muy expuesto a la goleada si Estudiantes acertaba en las réplicas. Pero esa postrera presión le permitió achicar la diferencia vía Sava y quedar a un paso de construir una hazaña.
Hubiera sido una total injusticia. Simplemente porque ayer, entre Estudiantes y Gimnasia, hubo más diferencia que un gol. El amor propio mens sana permitió eso. El fútbol y la actitud de Estudiantes marcó finalmente la lógica y terminó desatando esa tremenda alegría en su gente que arrancó la tarde con fiesta y la cerró con un carnaval de gritos y petardos.





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